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domingo, 18 de marzo de 2018

HISTORIA DE LA VIEJA "TRUCH".

Relato extraído del libro LA PESCA DE LA TRUCHA EN LOS RÍOS DE LÉON, de Jesús Pariente , editado en 1979.

La vieja "Truch" estaba varada en la presa del molino de Huelde. Cuando al lanzar la boya y seguir el movimiento de las moscas en el agua la vi, no podría creer que se tratase de una trucha muerta. Estaba aprisionada entre dos rocas y asomaba su lomo brillante y blanquecino al sol mañanero de un caluroso día de julio.

Cuando pude liberarla de su prisión, haciendo grandes esfuerzos para que el agua no rebasara la altura de mis botas, y la tuve en mis manos, no me podía explicar cómo aquel hermoso trofeo, con signos ya de descomposición., capaz de llenar de satisfacción al pescador deportivo más exigente, luchando con él para reducirlo, hubiera muerto con pena y sin gloria.
Como era la hora propicia para la pluma, dejé la trucha a la orilla del río, protegida por unas altas hierbas, y seguí pescando hasta esa hora amable de la comida a la orilla de la fuente del Villar de Anciles., donde con los compañeros de pesca se comentan los lances y se exhiben las capturas. Allí, hicimos la autopsia a la trucha y descubrimos el origen del mal y de su muerte. La vieja "Truch" tenía en el tubo digestivo, profundamente clavado, un azuelo lombricero con un trozo de nylon corto, anudado a otro lazo de delgada y basta cuerda. Por su disposición, se adivinaba la procedencia alevosa de una "cuerda durmiente".
Su cuerpo consumido y su cabeza monstruosa demostraban el largo suplicio arrastrada por torrenteras y escobios con aquel garfio traidor que le laceraba sus entrañas, del cual no se podía desprender. Ninguno de los que pescábamos aquel día en el famoso coto de Bachende, habíamos visto una trucha igual. Recordamos, sí, que Zacarías, el guarda, nos había hablado de una hermosa trucha, de más de 6 kilos, que tenía su guarida, bajo una enorme roca, a la cabecera del pozo de Infanzones. La había visto él muchas veces en la embocadura del canalillo de la fresquísima fuente que brota a la cabecera del pozo y sin lugar a dudas aquella era la vieja "Truch".

Puente de Bachende, hogar de la vieja "Truch".
Su historia estaba grabada en sus mandíbulas, donde mil lances, dejaron su huella en forma de ninfas, mosquitos y cucharillas multicolores, que la engañaron e irritaron mil veces y de los cuales, luchando con bravura, se libró y y luego desprendió frotando su mandíbula contra las rocas. Era la reina y el trofeo codiciado por todos los pescadores, no solo del coto de Bachende, si no de todo el río Esla. De ese hermoso río, uno de los mejores de Europa. De ese hermoso Río, uno de los mejores de Europa y cuyo trozo más bello y más truchero va desaparecer, como la vieja "Truch", para pena y nostalgia de pescadores y turistas.
Y como el hombre no sólo vive de pan, sino también de esperanza, de ilusiones y de diversiones, esperamos que la pérdida de la comarca de Riaño para la pesca y para el turismo, se vea compensada por el aumento de la capacidad biogénica del río, aguas abajo del pantano, y por la utilización de éste para los deportes náuticos.
De la vieja "Truch" y de otras semejantes, debemos sacar la moraleja que nos lleve a la erradicación de la picaresca fluvial, y también, la de imponer a los pescadores la elección de los sistemas de pesca más deportivos, de tal manera que si una trucha consigue escapar de nuestros aparejos, no tenga el ruin y alevoso fin de la vieja "Truch".


Mi buen amigo Venancio Álvarez, pescador y conocedor del Valle de Riaño antes del pantano me envió esta imagen donde fue encontrada la vieja "Truch" y unos vídeos, los cuales adjunto, del pueblo de Huelde y el Valle de Riaño.




Saludos!

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